Creo que voy a resucitar Duopixel. Quiero volver a escribir en español, y un poco construyendo esos puentes entre lo que he aprendido entre los últimos años y el diseño, y el lugar natural para hacerlo sería mi casa de antaño. De la misma manera en la que he venido a vivir en la casa en la que crecí, ocuparé la casa en la que crecí profesionalmente.

Me gusta mucho este modelo de poner todo lo meta en inner.observer, y luego el meollo del asunto en duopixel. Habrá una cantidad considerable de trabajo más adelante, pero será trabajo placentero. Mi primera tarea es comenzar a escribir como si lo hiciera en duopixel. Y también me gustaría escribir diario, o casi diario. Quizás mi día comience con una reflexión acerca del día anterior, y así escoger un tema de la experiencia directa para luego plasmarla para el otro.

Veamos las experiencias relacionadas con el diseño que tuve ayer:

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  1. El formato de video para las recetas.
  2. La sanitización de COVID en los gimnasios.
  3. Las llantas de bici que se ponchan.
  4. Cosas que se quedan en la estufa
  5. Es necesario ser neurótico para ser diseñador? """

Uy, en realidad tengo mucho de lo que puedo escribir!


Ayer mi hermana se quejaba de que era muy difícil seguir las recetas de navidad en YouTube: prácticamente tenía que poner el video en repeat para que no se le fuera a ir ningún ingrediente, o saltar algún paso.

Yo le contesté que—una vez que sabes cocinar—no tienes que memorizar las “unidades de instrucción”, sino que ves que el autor está haciendo un sofrito de cebolla con tomate al estilo italiano, por ejemplo, al que añade un poco de vino de jérez (la excepción), luego prepara una pasta, y lo mezcla de una manera particular.

Creo que sucede con todo: uno entiende la sintaxis de un layout mediante un wireframe porque hay un conocimiento previo que te ayuda a inferir el aspecto interior de lo que habrá en las cajitas.

Mi hermana se acongojó un poco, había puesto la razón de su frustración en su ignorancia—aunque si tuviéramos quince años le hubiera dicho que se debía a su estupidez. Pero me dejó pensando un poco: debería ser posible hacer una especie de metadescripción de una receta en video de tal forma que pudieras saltar a lugares en específico a partes de esa sintaxis de la cocina, en lugar de ver el video de principio a fin.


Veo que esto requiere un prototipo, aunque sea visual, pero sería mejor hacerlo interactivo. Me llevaría medio día hacerlo, creo. Pero ahora tengo tiempo. Es como si volviera a ser estudiante. Y podría traducirlo al inglés y publicarlo en Method of Action. Me gusta. Dejé una idea semi-desarrollada para rescatar en el futuro. Mañana intentaré hacer lo mismo.

Como estoy esperando a que mi teléfono se cargue para navegar por internet, creo que registraré algunas impresiones random. Por momentos estoy muy contento, y por momentos medio miserable. No miserable como lo estaba en tiempos pasados, pero con cierta desazón. Me parece que cuando estoy haciendo lo que “se supone debería estar haciendo” o “alineado con mi propósito de vida” mi espíritu me da esa retroalimentación de que voy por el camino indicado. Cuando estoy haciendo cosas que son una distracción o una pérdida de tiempo, siento ese desazón. Es quizás un self-serving opinion pero, a manera de trabajo espiritual, voy a alinearme con esta hipótesis.

Aunque hay cosas imposibles de evadir. En la tarea estoica, uno aceptaría esto como un hecho de la vida, pero—pobres estoicos, esta es una filosofía para la gente que tiene que hacer cosas que no quiere hacer. Es momento de practicar el wu wei, no encontrar resistencia en mis acciones. Hay veces que la resistencia se tiene que trabajar, por ejemplo, mucha gente, aunque sea extrovertida, dice que siente algo de vergüenza al tener que llamar la atención sobre si misma, y eso requiere un poco de coraje, y como en ocasiones es indispensable hacerlo, lo que habría que hacer es ir más profundo y trabajar sobre la causa raíz, y no tener una relación violenta con uno mismo.

En muchos aspectos hay que tratarse a uno mismo como si se tratara a un niño. Si hay un niño tímido al que le da vergüenza acercarse a otros niños para jugar con ellos, no se le empuja si se le dice “ay ya niño no seas tan tímido”, tampoco se intercede por él y le dice a los niños “ey niños, jueguen con este niño tímido”. ¿Qué es lo que se haría? Imaginemos ese diálogo.

Un niño mira a otros niños jugar. Su añoranza es evidente. El adulto se acerca:

""" –Por qué no juegas con ellos? —Me da pena, me vayan a decir que no quieren que yo juegue con ellos. —Porqué crees que te dirían que no quieren jugar contigo? """

Aquí puede haber varias contestaciones—porque el equipo ya está completo y el niño que quiere entrar es impar, porque el niño sabe que no juega bien futbol, porque no lo han invitado a jugar a pesar de que es evidente que quiere incorporarse… Pero todas estas son razones que el niño encuentra para justificar su miedo al rechazo.

Lo que yo percibo en esta situación, es que la mejor manera en la que el niño puede incorporarse es capturar un balón que sale del juego y luego negociar su entrada. El niño corre por un balón que salió de la chancha. Sigamos con el diálogo:

""" —Gracias! —Puedo jugar con ustedes? —Es que ya estamos completos. —Pero no sé jugar bien, pónganme de defensa con el equipo que va perdiendo. —Buena idea! """

Es esto una situación contextual? Qué se puede extrapolar de esta situación a la vida adulta? El miedo al rechazo persiste. Ya hasta se me olvidó porqué comencé a escribir esto, me involucré demasiado en la historia, retrocedamos… La resistencia a la acción. El wu wei mal entendido le diría al niño: esa resistencia indica que no deben pedir jugar con los otros niños. Ah, ahora lo veo, hay un conflicto entre la añoranza de integrarse y el miedo al rechazo.

A veces, cuando estoy por lanzar algo, siento una resistencia enorme a hacerlo, me imagino a la gente escribiendo reseñas negativas sobre mi trabajo, y con justa razón, la cantidad de gente que te escribe para decirte que lo que hiciste está mal es considerable, entre más popular sea lo que haces, más haters/ vas a tener. Pero esto sucede por un bias personal y en cierto grado universal también: todo aquello malo que dicen acerca de ti es mucho más sonoro que lo bueno que dicen acerca de ti.

Sin embargo, por medio el autoconocimiento sé que esta resistencia es ilusoria, para mí lanzar algo es más doloroso de lo que es placentero. es como si tuviera un hijo y tuviera miedo de que me dijeran que es feo. Pero obligarme a ignorar mis protestas interiores también conlleva un desgaste emocional. La solución no es empujar al niño y decirle “no pasa nada, sólo tienes que meterte a jugar y ya, son niños y si te dicen que no mándalos a la verga y ponte a jugar”.

Ir a la raíz del problema en el caso del niño y en el caso del adulto… es el ego frágil que tiene miedo de ser lastimado. La raíz del problema es la existencia del ego, pero al ego no se le puede eliminar. ¿Cómo hacerlo anti-frágil? El ego debe alimentarse de una variedad de identidades. No me considero un chef, por lo tanto, si me sale una comida mala, me encojo de hombros. Pero como creativo, si creo algo y a la gente no le gusta, me siento herido.

Entonces, para alcanzar mayor libertad creativa, tengo que dejar de considerarme diseñador. Me gustaría, algún día, crear cosas deliberadamente feas, deliberadamente ridículas, como mi hermana que machacó el limón que se rostizó dentro del pavo con el gravy, y quedó un gravy amargo. Una especie de anti-dribble, para dejar de tomarse tan en serio y explorar cosas que son imposibles de explorar, porque no me atrevo a hacer el ridículo. Grandes tareas espirituales.


Que delicia poder escribir de forma tan terapéutica! Sólo dediqué una hora para acomodar tantas cosas personal y profesionalmente. Intentaré hacer esto todos los días a primera hora de la mañana. Si veo que va bien, resucitaré Duopixel y lo haré en público. Los días que no encuentre inspiración, puedo volver a las entradas de inner.observer y pulirlas para tener inspiración consistente.


Desayuné, me bañé, le di un paseo al perro, y mi móvil aún no revive. Me temo que la pila haya muerto completamente. No es demasiado problema, pues—como siempre tengo una suerte increíble—mi mejor amigo tenía un iPhone 6 arrumbado que me regaló. El problema fue que al colocarle mi chip, resultó que el equipo estaba atado a Iusacell. Luego de explorar opciones e intentar desbloquearlo por métodos tradicionales sin éxito, decidimos por contratar un servicio online.

Luego de 10 días de espera me informaron que no se pudo desbloquear por sus propios métodos, por lo que me enviarían una especie de chip que va montado por debajo de mi chip parar desbloquear el teléfono, esto tampoco funcionó. Esto me deja ante la disyuntiva: espero a resolver el problema con la empresa que proporciona el servicio de desbloqueo, o hago un chargeback con PayPal?

Estos son temas menores de los cuales quizás no debería estar escribiendo, pero me vinieron a la mente en lo que espero a que mi teléfono se cargue. Lo que he decidido es que voy a hacer un transplante de piezas, debido a mi increíble suerte mi equipo actual también es un iPhone 6, por lo tanto puedo llevar a cabo este plan. Pero me gustaría que me devolviesen el dinero que pagué por el debloqueo.

Lleva cerca de tres horas conectado al ordenador, y no revive. Tenía un kit con desarmadores para iPhone, y lo estaba buscando sin poder dar con él. Tuve una epifanía diseñística mientras lo buscaba. Escribiré acerca de ello, en lugar del teléfono.


Formas de ordenar las cosas

Cuando estaba buscando mis desarmadores para poder transplantar las pilas de mis iPhones, comencé buscando por el lugar más obvio: los cajones de mi escritorio. Como es mi sitio de trabajo, es aquí donde guardo las “cosas de computación” que más utilizo. Si bien estos desarmadores no los ocupo mucho, es donde hubiese guardado los desarmadores símplemente porque es el lugar donde los utilicé la última vez para poder instalar una pantalla nueva en mi teléfono, el cual tenía la pantalla rota.

Como no los encontré aquí, fui a mi recamara, donde tengo un cajón con más “cosas de computación” que no utilizo tanto. Una cámara digital viejita, unos cables de HDMI, cargadores con enchufe europeo, ese tipo de cosas. Y como no estaba ahí, pues abrí todo el resto de los cajones aprovechando que ya estaba ahí.

Luego fui a un armario en donde se supone que están las cosas de arte, pero mi mamá usa para guardar lo que se encuentre. Mi madre y mi hermana tienen una forma extraña de guardar cosas. A veces quiero ayudar a poner las cosas en su lugar cuando voy a su casa, y pregunto cual es lugar de algo, digamos, una cinta adhesiva, y me dicen “no lo sé”, y ese es precisamente el origen del desorden, cuando las cosas no tienen un lugar, nunca están “fuera de lugar”, y por lo tanto quedan flotando por ahí, gravitando sobre las superficies como lo hacen los asteroides alrededor del sol.

Todo objeto debe tener “un lugar”, pero luego las formas en las que se eligen estos lugares son un poco raros. En ocasiones me he encontrado cocinas en las que los utensilios están organizdos por el material, hay un cajón con utensilios de madera, otro con metal, y otro con plástico. No me meto en la organización de los otros a menos que afecte mi propia organización, pero si vivo en esa casa, no puedo evitar reorganizar con métodos más sanos.

El que me conoce bien sabe que no soy ordenado ni fastidioso con la organización, pero en general tengo buena idea de dónde encontrar algo que estoy buscando. Pero la función de ordenar las cosas no sólo es para poder recuperarlas, es que estén a la mano para cuando las necesitas. El exceso de organización (o la intolerancia al caos) lleva a que se pierda demasiado tiempo acomodando y recuerando objetos. Necesitas tener las cosas que más utilizas a la mano.

Otl Aicher hace este punto muy fervientemente en la cocina para cocinar en donde aboga por una cocina que parece más un taller que una cocina, donde los instrumentos están colgados en la pared para ser utilizados. Y sin duda es lo correcto, en ningún otro lugar de la casa está tan escondido y es tan impáctico usar los utensilios. Uso mi sartén dos o tres veces por día, porqué debería estar dentro de un armario?

También hay que considerar que la organización no sólo sirve para tener la comodidad de tener a la mano lo que más utilizamos, sino de usar más lo que sabemos que estamos usando poco. He de confesar algo vergonzoso: el WC del baño de mi recamara se descompuso, por lo que comencé a usar otro baño. Como ya no entraba al baño de mi recamara, me lavaba los dientes con menos frecuencia, pues las necesidades naturales me llevaban a ese sitio y al ver mi cepillo de dientes me acordaba que me los tenía que lavar.

También, urgando entre los cajones de este escritorio, encontré el libro de los Colores de Goethe, que estaba subrayando para un proyecto. “Hmmm” pense “tiene mucho que he dejado este libro, tengo que dejarlo en un mejor lugar” y fui a dejarlo en la mesilla de noche junto a mi cama. Estoy llevándome mi teléfono a la cama por las noches, un hábito que me parece atroz, pero sí, a veces me da pereza meditar hasta empezar a cabezear y prefiero hacer la “meditación moderna” que es escrolear por Reddit o Twitter sin realmente pensar o recordar nada, hasta que siento que los ojos se me cierran, y entonces me duermo.


En realidad estoy esperando a que llegue mi hermana por mi, pues hoy vamos a ver a nuestro padre a su casa. Como no tengo internet estoy disfrutando escribir muchísimo, ya me he extendido demasiado, pero todo esto es material que voy a publicar después. Acaba de llegar! Me voy.