Conflictos en las dualidades interiores
2020 Puebla (COVID)En muchos de mis sueños aparece como tema la dualidad, y esa parece ser la temática de esta década, sino es que de mi propia vida. Nací de padre y madre extraordinariamente diferentes, de culturas y nacionalidades diferentes, y me noto con elementos del alma de ambos, y el reto de mi vida parece ser realizar esta integración casi imposible de cumplir entre el caos y el orden, entre la intuición y la razón, entre lo material y lo espiritual, entre lo contemplativo y lo práctico. Pero creo que todos cargamos con esta dualidad, y el propósito de nuestra vida a menudo es elevarse por encima de estas dualidades a tal punto que logremos una perspectiva donde cese el conflicto interior, el deseo de una parte por exterminar a la otra, sino entenderlas como elementos sinergéticos de la psique.
Cuando las dualidades contenidas dentro encuentran una sinergia se impulsan la una a la otra a través de la tensión y la relajación, son como las dos culebras del cadeceo, el bastón de Hermes, el mensajero de los dioses, y ascienden a perspectivas divinas. Cuando uno va caminando por la ladera de un cerro y mira hacia arriba, no puede observar los caminos que hay arriba, y por lo tanto sólo puedo entender que hay caminos superiores, pero no sé como son, y aunque lo supiera, no sabría explicarlo a alguien que no ha estado allí. Sólo puedo escribir para expresarme de forma poética, pues a estos niveles ya hemos dejado a la razón muy por detrás.
Cuando hace frío, las culebras se resguardan en nidos con infinidad de sus semejantes, formando nudos amorfos y caóticos para resguardarse del frío, pero cuando llega la luz del sol emergen como cordones enroscándose la una a la otra, y podríamos describir las diez mil columnas que se forman del calentamiento de este nido posmodernista. La energía de la luz viene en forma de virtud: aquello que es bueno, aquello que es bello, y aquello que es verdadero es lo que alimenta al caos y lo convierte en orden.
Si escogemos una de estas dualidades que forman espirales dobles como el mismo ADN que compone nuestra genética, podríamos apuntar a la dualidad de la creatividad y la experiencia (o receptividad). El ser humano actualizado entiende muy bien la necesidad de los periodos de creación y los periodos de experiencia, el perpetuo viajero está fuera de sintonía con su parte creativa, y el alquimista encerrado en su laboratorio carece de la experiencia para saber que sus intentos por dar con la piedra filosofal son inútiles. Es sólo elevando la visión que uno puede entender la necesidad de la existencia de ambos.
En el intento de simplificar nuestra vida a veces entendemos este conflicto natural como algo anormal, como si el alma debiera estar enteramente inerte y serena, pero hasta el meditador más experimentado “avanza”, y se avanza moviendo una pierna enfrente de la otra, alternadamente. Mantenerse estático es estancarse.
Todo lo contenido dentro de nosotros es natural, todo lo que somos es perfecto. Todo conflicto interior es ilusorio, es conflicto sólo porque queremos que una de nuestras partes aplaste a la otra. Si fijas la atención en la respiración verás el reflejo de todo esto que he escrito en tu propia respiración.