Tiene tiempo que no escribo mis work logs, cosa extraña que no me hayan dado ganas de escribir aún, pero ahora mi teléfono se ha descargado, y como es mi conexión a internet, tengo que esperar a que termine de cargarse para ponerme a trabajar.

Supongo que—para ponerme al corriente—es necesario registrar la actividad de las últimas semanas. Pensé que había dejado de escribir hace un mes, pero sólo fueron dos semanas! Creo que la razón por la que he dejado de escribir es porque me he encontrado bastante concentrado en el trabajo, y la verdad es que inner.observer no es una bitácora de trabajo (aunque lo podría ser, no veo porqué no).

Mi mente sólo está soltando su verborrea actual antes de llegar a las cosas que son realmente escenciales.

El sábado salí por primera vez con M. Qué difícil es explicar quién es uno, qué es lo más importante que ha pasado en su vida, cuales son sus añoranzas para el futuro. Hablamos brevemente acerca de la intersección entre lo espiritual y lo laboral. Me impresionó mucho la descripción de su actividad laboral como una meditación en movimiento, todos tenemos esa facultad de “perdernos en la actividad”—a pesar que nuestras actividades son completamente distintas, y es aquí donde la intersección entre lo espritual y lo laboral suceden.

A menudo estamos buscando un puente muy evidente, queremos que lo que hacemos sea bueno para el mundo, queremos curar el cancer, dar de comer a la gente que tiene hambre, proteger al refugiado, salvar a los animales en peligro de exitinción, cerrar esa planta nuclear, pero lo que experimentamos colectivamente es el desdoblamiento del zeitgeist, y cuando nos logramos concentrar en lo que hacemos estamos asistiendo en este desdoblamiento.

El que realiza actividades “espirituales” desde el ego hace más daño que provecho, va en contra del desdoblamiento del universo, hace una guerra contra una ola contra la que no tiene capacidad alguna, lo recoge y luego lo revuelca, y si es que el revolcado logra reincorporarse echará maldiciones y culpará a la ola de sus desgracias, cuando él mismo las provoca.

La actividad espiritual-laboral se realiza cuando uno puede perderse de si mismo en la actividad que le da sustento. El trabajador de una planta nuclear cuyo ego está recedido mientras da mantenimiento a una máquina es más espiritual que el yogi que va a la naturaleza para una sesión de fotos en sus asanas más dominadas para Instagram.

El móvil se ha recargado, es momento de intentar perderme en la actividad laboral.