Estoy en la azotea. He vuelto del gimnasio. Puse mi mat de yoga en el suelo.

¡Cuánto hace que no hago yoga! ¡y como lo echo de menos! Pero no disfruto hacerlo solo. Quizás porque no lo he hecho bajo las circunstancias adecuadas. Pareciera que en las asanas hay koans. La respuesta no la encuentras a través de la razón, la encuentras en el cuerpo mismo.

Cuando uno se encuentra en una situación tanto física como psicológica, esta tiene una manera de resolverse. Pensemos en la posición que la une a todas: perro mirando hacia abajo (Adho Mukha Svanasana).

En el cuerpo se perciben fuerzas dinámicas. Uno no sabe exactamente cómo funcionan, intenta dominarlas a través de la imitación, pero la imitación no sirve para el entrenamiento del cuerpo, hay que percibir la esencia del propósito de “hacer yoga”, que no es mas que entender al cuerpo desde el cuerpo mismo. Esta postura nos permite descansar mientras sentimos las energías sutiles que se vienen con la activación del cuerpo.

He hecho adho mukha y estoy más tieso que una tabla. Habrá que volver a estirar. Que cosa más peculiar. Sin duda el cuerpo almacena recuerdos. El cuerpo se acuerda y le es muy placentero. Dice Jodorowsky que el cuerpo es el alma porque es el contenedor de los tres centros. Me intrigó mucho este comentario, peus es un sacrilegio y al mismo tiempo, sin conocer a Jodorowsky parecería un comentario desatinado, pero viniendo de esta fuente uno se ve obligado por lo menos a cuestionarse: qué es el alma.

Volvemos al dicho de Hermes Trismegisto: Como es arriba, es abajo, y como es adentro, es afuera. El alma es el contenedor de todo lo metafísico dentro de mi, el cuerpo es el alma material de todo lo físico dentro de mi.