Auto-terapia
2020 Puebla (COVID)Han sido algunos días desde la última vez que escribí, sin demasiada razón mas que no tener demasiado qué escribir, ni tampoco mucha inclinación de hacerlo. No me obligo a hacer nada, escribir a diario es algo que hago cuando lo necesito, no necesito escribir a diario.
Ahora que lo pienso, el lenguaje es algo truculento en este caso, cuando la gente dice necesito ir al gimnasio diario realmente quiere decir tengo que ir al gimnasio diario pero eso tampoco quiere decir lo que parece, si realmente fuésemos honestos escribiríamos me obligo a ir al gimnasio diario.
Esta mañana desperté demasiado temprano como para levantarme, así que me senté a meditar. Noté mi mente llena de diálogos tontos, yéndose a lugares banales (resentimientos porque todo lo que me regaló mi familia esta navidad salió mal, y luego un discurso victimizante de que no puedo depender de ellos). Es la cosa más peculiar, porque sé muy bien lo absurdo y tóxico de este diálogo, pero a la vez juzgarlo sólo hace que la crítica que estaba dirigida contra mi familia se torne en contra de mi mismo.
Comencé a fijar la atención al entrecejo y luego al corazón, pero en este estado de somnolencia no soy el dueño de mi atención, y al poco rato volvía el diálogo victimizante—¡pero porqué! Veo esta parte crítica en los demás, pero se expresa exteriormente. Gaby, mi vecina, nunca critica a su familia ni a ella misma. De hecho, la culpa de lo que sus numerosas desgracias siempre son debido a alguien fuera de su círculo cercano, su mala salud es culpa de su doctor, por ejemplo. Ayer dijo “yo nunca tomo azúcar” mientras sorbía coca cola, por ejemplo. Está en su sombra.
Hace tiempo leí que Tim Ferris recomendaba a una mujer que recomendaba una técnica parecida a CBT, en la que hiciera que cuestionaras el origen de estas críticas como algo interno, pero el caso no era interiorizar el ojo acusador, sino preguntarse: “qué es los que me está molestando del otro que no estoy viendo en mi mismo?”, y en este caso, si invierto la situación, diría: mi familia no puede depender de mí. Pero no resuena con mi propio sentimiento, pero sí hay algo tangencialmente relacionado: no quiero que mi familia dependa de mí.
Esto es un nudo demasiado delicado como para desenredar en semi-público, lo haré en mi libreta.
El caso es que—como no podía reemplazar este discurso tóxico de mi cabeza—lo que decidí hacer fue pensar en algo más útil. Normalmente no logro cambiar el tema de conversación, pero curiosamente en este caso sí lo logré. Llegué a la conclusión que debo apostar por disolver Method of Action e integrarlo a mi propia presencia. Que method.ac sea mi página personal, los juegos mis proyectos, el twitter mi cuenta personal, etc. No tiene caso operar de manera fragmentada. Es el camino más directo a la unicidad y a la autenticidad.
Todo esto venía con una serie de razonamientos y proyectos, uno de los cuales era pensar de forma temática durante varios días, y quizás allí deba de establecer la dirección de mi pensamiento, para entender realmente lo que quiero hacer, porque mis intenciones de dividir mi presencia profesional y personal se han encontrado con resistencia característica de estar yendo por el camino equivocado.
Hoy tuve un sueño que me indicó claramente que he de dejar de ser contracultural y subirme al tren del metamodernismo. No puedo negar que son un seguidor de la virtud, de todo aquello que es bueno, verdadero y bello. Cuando me siente a escribir, será en esta dirección.