¿Cómo poner en orden mis ideas, si no es escribiendo?
2020 Puebla (COVID)¿Cómo poner en orden mis ideas, si no es escribiendo? Podría hablarme a mi mismo, y lo he hecho grabándome, pero creo que me sale un poco mejor con el teclado. Prefiero escribir que hablar, no sé muy bien porqué, siento que canalizo mejor lo que pienso a través de usar mis manos, porque no se me dio el don del habla.
No me gusta hablar en público, sin embargo no puedo dejar de escribir rastros de mi vida que supongo, cuando sea más grande, sabré catalogar y organizar de forma comprensiva, mi única obligación en este momento es capturar el momento presente.
Esto ha sido repetido hasta el cansancio, pero la división cartesiana entre cuerpo y mente vale la pena repasar: son uno mismo. Descartes murío por descuidarse una pneumonía. Ser cartesiano es estar separado del mundo. Se requiere un nuevo paradigma que resuelva numerosas dualidades dentro de uno mismo, al darse cuenta que lo que aplica para adentro también aplica para afuera.
Hay demasiado que desempacar en estas afirmaciones, pero sigamos el curso del pensamiento: si no es cuerpo y mente, ¿qué es? el ambiente. Somos de quién nos rodeamos, y la salud de mi vecino es mi propia salud. Es dejar de definirse en términos de uno mismo. Es necesario darse cuenta que casi todo lo que uno cree nos viene dado, y que conocemos tan poco del mundo que nos reimos de la gente que cree que la tierra es plana, sin haber obtenido experiencia de este fenómeno, sino que lo hemos consumido a través de terceras personas.
Aunque leas, aunque veas cómo se hace en YouTube, aunque repitas información, no sabrás nada hasta no hacerlo y verificarlo con tus propios sentidos. ¡Pero no quiero verificar que la tierra es redonda, si tengo fé en mis autoridades! Digo, mientras me burlo de los que creen que la tierra es plana.
¿Qué es lo más fácil que podría hacer para verificarlo mediante un experimento? Uy, creo que las varitas de Eratóstenes son lo más fácil, especialmente ahora que existen los coches. Si alguna vez voy al norte, hago intención de repetir este experimento.
A veces miro al cielo y me da una pena experimentarlo como un tapiz de fondo, detrás de los astros hay ritmo, pero como buen habitante de ciudad sólo los entiendo burdamente. Estoy dentro de casa. Deberé mirar los astros, e intentar describirlos? Ya habrá tiempo, y la vida se me fue sin poder describir los astros.
Vivir la vida desde la experiencia es, sin duda, la forma correcta de percibir la realidad. Son las 10:20 y me pregunto si no fue suficiente filosofar, me llama un poco la cama, y puede que venga Óscar, supongo que podré seguir escribiendo hasta las 11pm.
¿Y si no quiero escribir? Shhhh eso no viene al caso.
Nina quiere su paseo. Se lo daré y volveré a escribir.
Busqué a Óscar en el camino. Salió quejándose de mil achaques. Nos fumaríamos el cigarrito obligado de la noche. Nina quiere pasear, le dije, porque sugirió fumarlo en su porche. Pasó un vecino, Óscar le grita “ahi le dices a Brenda que ya encontré los documentos, que no se preocupe”.
—“Ah Cabrón, los documentos por los que venías furioso que te los habían robado?”.
Cambió el tema a que una chica pandillera que conoce ahora se dedica a la prostitución. Le expliqué que no creería nada hasta verlo con mis propios ojos, y que ya una vez le rompieron la madre por andar contando chismes y que creí que ya había aprendido la lección.
Se metió en un personaje de viejito, actuándo y hablando de forma convincente, evadiendose por un momento. Se quejó de un dolor en su costilla. Indagué asumiendo veracidad. Cómo se lo había causado, cuando le dolía, si había empeorado. No había nada alarmante, le dije que se cuidara de no hacer grandes esfuerzos, y que mi novia se había roto la costilla también y se quejaba menos que él.
Ya es hora de irme a dormir.